¿Puedo cobrar por hacer un presupuesto?

4 years ago

En varias entradas hemos hablado de lo importante que es para un autónomo facturar correctamente (y cómo pueden ayudarle los programas de facturación online). En esta ocasión, vamos un poco más atrás y centramos nuestra atención en el presupuesto.

Cobrar por un presupuesto

Sin factura no hay cobro, pero sin presupuesto no hay factura, por lo que tienes que empezar a cambiar tu mentalidad (si no lo has hecho ya) y considerar el cálculo del precio de tu trabajo como parte esencial del mismo.

¿Cuánto vale tu tiempo?

Puede que no te hayas parado a calcularlo, pero ¿sabes cuántas horas dedicas a hacer facturas? Posiblemente menos de las que inviertes en preparar presupuestos. Por eso, cuando te rechazan un trabajo, te preguntas ¿podría haber cobrado por hacer el presupuesto?

La respuesta es sí, pero con un matiz. Puedes cobrar por un presupuesto siempre y cuando hayas informado previamente (si es por escrito, mejor) de tal condición y el cliente la haya aceptado.

¿Cuánto vale un presupuesto?

Establecer una cifra es muy complicado, depende de muchos factores. La clave está en calcular cuánto te va a costar a ti como empresario (gastos de desplazamiento, mano de obra, papel, impresión, teléfono…) para luego tratar de recuperarlo.

En sector de reparación de electrodomésticos, cobrar por el presupuesto es algo habitual, tanto que tienen establecida una especie de regla de tres por la cual el precio del presupuesto es:

–        El valor de un cuarto de hora de mano de obra si se trata de pequeños aparatos de uso doméstico.

–        El valor de media hora para aparatos de línea blanca (lavadoras, frigoríficos, lavavajillas…).

–        El valor de una hora si se trata de aparatos de línea marrón (televisores, vídeos…).

–        A ello normalmente añaden el desplazamiento si lo hubiera.

Puedes, pero ¿debes?

Cobrar por un presupuesto es legal, la cuestión es ¿merece la pena? Puede suceder que un cliente se eche atrás por tener que pagar para saber cuánto vale tu trabajo, pero si para hacer el cálculo has tenido que desplazarte, mereces una compensación por ello.

Una buena táctica para mantener satisfecho al cliente sin que ello merme tus cuentas es pactar una cantidad por el presupuesto que se descontará de la factura final una vez terminado el trabajo.

Aunque creas que no lo tienes, dedica tiempo a preparar con mimo tus presupuestos. Piensa que son mucho más que el valor de tu trabajo, son la primera toma de contacto con el cliente y de ellos depende, en buena parte, la opinión que van a tener de ti.

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